CARLOS
FABIAN LEEB
"EL GATO"
Pocos creyeron en el arranque de la temporada 1997/1998 de la
Primera B Nacional, cuando llegó al club, que Carlos Fabián
Leeb "el Gato", se transformaría, con el correr del tiempo,
en uno de los máximos ídolos del club de éstos tiempos. En aquel
momento, al equipo lo dirigía Patricio Hernández, y Banfield
iniciaba una nueva etapa tras el descenso sufrido a mediados
del año 1997.
Hubo una renovación del plantel. Además del Gato habían llegado
entre otros Camoranessi, Enrique, De Felipe, Peralta, Molina,
Reinoso, y Ruffini. Ese conjunto desplegó un fútbol brillante,
y quedará en el recuerdo la delantera mortal que formaron el
Gato Leeb junto al hueso Glaría.
El primer partido con la casaca del Taladro lo jugó en un escenario
que más adelante le daría -quizá - su máxima alegría en el fútbol.
Debutó en la cancha de Quilmes en el empate 1 a 1 , y precisamente
en ese encuentro marcó su primer gol en el club. La primera
vez que convirtió dos tantos en un partido fue en la fecha 11
de ese torneo, frente a San Miguel en el Florencio Sola. Esa
tarde el Taladro perdía 2 a 0 y cuando entró el Gato en el ST
reemplazando a Pobersnik, con dos conquistas suyas, logró empatar
el encuentro.
Goles hizo para todos los gustos: De derecha, de izquierda,
de cabeza. Goles de todo tipo, frecuentemente, esos que son
decisivos, como aquel de la temporada 1998/99 cuando empató
el clásico con los andes a 2 minutos del final para estirar
la paternidad de aquel momento.
Pero sin dudas que los tanto más trascendentes los convirtió
en la temporada 2000/1 que culminó con el ascenso del Taladro.
Como ese cabezazo salvador para decretar el empate en la semifinal
ante los cordobeses de Instituto, cuando parecía que la suerte
del Taladro ya estaba echada. Y obviamente los tantos convertidos
en la final ante el tricagón cervecero: En el partido de ida,
abrió el marcador, cuando "Garrafa" desbordó por la punta derecha
y su centro fue conectado por el "gato" goleador Leeb, quien
con un derechazo hizo estallar el Florencio Sola. Y como no
podía ser de otra manera, también anotó en el partido revancha
en Quilmes, al anticiparse a la defensa local y ponerla junto
a un palo, para poner el 2 a 1 parcial, y hacer delirar a los
hinchas banfileños que enloquecían en la tribuna, y terminarían
esa tarde gloriosa volviendo para Banfield con el campeonato
y el ascenso entre sus manos.
Luego las sucesivas lesiones lo alejaron de las canchas, recordándose
su último partido con la casaca del Taladro desde el minuto
inicial, la tarde del triunfo ante Boca en el Florencio Sola,
con gol del loro Jiménez, en la temporada 2001/2002.
Tras un fugaz paso por Ferro, debió abandonar el fútbol a raíz
de la lesión en su rodilla. Hoy en día permanece realizando
tareas en nuestra institución, entrenando a la tercera división.
El Gato es poseedor de una curiosidad poco frecuente en nuestro
fútbol: Es ídolo en más de un club, y tuvo el placer de ser
ovacionado simultáneamente por dos hinchadas que lo idolatran
- Banfield y Chacarita-, a tal punto que en ambas tribunas lucía
una bandera con su rostro.
Humilde, idolatrado, y por sobre todo buen tipo, el Gato Leeb
ha dejado su huella en nuestro club, y permanece en el recuerdo
intachable de todos los hinchas, tanto en el aspecto futbolístico,
como en el humano.
MANUEL SPINOSA
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