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Este
habilidoso delantero nació en Palermo en 1935. Su infancia transcurrió
en Colegiales, viviendo humildemente en un conventillo junto a sus cinco
hermanos, en la esquina de 14 de Julio y Rosetti. También estuvo
cinco años pupilo en un colegio evangelista de Mercedes, provincia
de Buenos Aires. Fue una niñez a todo fútbol, jugando tanto
en la zona de Cinco Esquinas (Alvarez Thomas y Forest) o en
el Bajo Martínez (Córdoba y Jorge Newbery). A un grupo de
amigos los habían llamado para jugar en River Plate, pero recuerda
que cuando llegábamos a la puerta del estadio Monumental
y nos veíamos todos rotos y en alpargatas, mirábamos como
entraban los demás y nos decíamos esto no es para
nosotros. Y nos volvíamos.
Llegó a Banfield en 1952, cuando un delegado lo invitó a
hacer una prueba: Fui a Banfield y me encontré con ese fenómeno
que era el Tata Da Silva. Al principio no me interesaba porque
era muy lejos. Yo tenía a Platense cerca y había jugado
un año de mula en la Octava de Atlanta. Pero a mí
me interesaba jugar, no importaba donde, y el Tata me pidió
que me quedara. A mi padrastro le gustaba el fútbol y siempre armaba
los equipitos del barrio, entonces me empezó a llevar a Banfield,
más cuando se armó un lindo grupo, donde también
estaba Rickens, que venía de Beccar.
Trabajaba hasta la una, entrenaba a la tarde y terminó la secundaria
estudiando de noche. Lustraba muebles todas las mañanas, hasta
que Florencio Sola le dijo usted no va a trabajar más. ¿Cuánto
gana?. Cien pesos, le respondí. Bueno, ahora va a tener
un sueldito de mil pesos. Y me dio uno de quinientos que eran azules.
Cuando se lo llevé a mi vieja al conventillo no lo podía
creer. Se armó un kilombo....
Siendo jugador de Sexta, Emilio Baldonedo lo convocó con 16 años
para entrenar con la Primera. Cuando Eliseo Mouriño lo vio, le
dijo vos sos pillo, sos vivo para jugar, me gusta eso. Le
decían Adolfito en honor a Adolfo Pedernera. Habilidoso
y gambeteador, le entraba muy bien a la pelota y le gustaba pegarle en
el aire, de primera, para habilitar a un compañero. En 1953 fue
convocado por Ernesto Duchini para integrar la Selección Juvenil
que disputó el Mundial Sub-20 jugado en Bruselas, Bélgica.
Y al año siguiente volvió a vestir la celeste y blanca en
el mundial de la misma categoría en Alemania.
Debutó en la primera de Banfield en 1953 promovido por Baldonedo.
Entró en lugar de Adalberto Rodríguez, que esta en el Servicio
Militar. El Taladro le ganó 4 a 1 a Gimnasia y Esgrima en La Plata
y convirtió dos goles. Jugaba de centrodelantero, pero cuando volvió
Albella en 1954 lo pusieron de volante por izquierda. Después vino
el descenso y el fútbol de la Primera B. El 5 de diciembre de 1955
ingresó al Servicio Militar y lo enviaron a Neuquén. Como
el presidente del Banfield era militar, hizo que al mes lo mandaran de
nuevo a Buenos Aires, a trabajar de mozo en el casino de oficiales que
estaba en Pichincha y Garay. Otro de los mozos era Sanfilippo. Le dieron
la baja en marzo de 1957. En el interín se convirtió en
jugador de San Lorenzo, club al que pasó junto a Norberto Boggio.
En el club de Boedo la suerte no lo acompañó porque se lesionó
los meñiscos una semana antes de empezar el campeonato. Se recuperó
pero perdió la titularidad y no quiso jugar en Reserva. Al
final me fui a Tigre como un estúpido, creyendo que como mucho
en dos años, íbamos a ascender. Continuó su
carrera en Tigre, Deportivo Morón y Quilmes. Luego dirigió
técnicamente a muchos equipos, destacándose el ascenso de
Tigre en 1979. Actualmente vive en Olivos y sigue vinculado al fútbol.
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