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¿CÓMO
PUEDE SER QUE SE HAYAN OLVIDADO DE LUIS SUAREZ?
¿Cómo
puede ser que se hayan olvidado de Luis Eduardo Suárez? Esta es
la pregunta que se hicieron muchos de los hinchas que gritaron sus goles.
Le tocó vestir la albiverde en una época gris del Taladro,
pero eso no justifica que quienes en algún momento se encargaron
de escribir la historia de Banfield, no le hayan asignado el lugar que
le correspondía, legítimamente ganado: máximo goleador
albiverde en Segunda División y tercero en la tabla general (Primera
y Segunda División), detrás de Gustavo Albella y Rafael
Sanz.
Este goleador implacable, nació en Adrogué el 15 de Julio
de 1938. Jugaba en el Club Progreso de Adrogué cuando en 1954 lo
llevaron a la Séptima de Banfield. Recuerda que "Pierrepont
me puso de wing izquierdo y como no me gustó el puesto no quería
seguir yendo". Entonces lo pusieron de insider derecho, donde se
cansó de hacer goles en el multicampeón equipo de la categoría
'38. A mediados de 1957, Gustavo Albella estaba de visita en la Argentina
y se entrenó en su viejo club. En las prácticas, el goleador
cordobés lo hizo parar de nueve y le sugirió a Félix
Zurdo que lo probara en ese puesto. Así como centrodelantero, debutó
en Tercera contra All Boys a mediados de octubre y semanas después
en la primera contra Temperley.
"Donde me daban un espacio, le pegaba a la pelota en movimiento y
hacía goles desde 35 o 40 metros". Reconoce que no era hábil,
que el juego aéreo no era su fuerte, "pero no me quedaba parado
esperando la pelota, la iba a buscar, la tocaba y abría juego para
todos moviéndome por todo el frente de ataque". Su compañero
en la categoría '38, Miguel Filgueiras, recuerda que cuando "le
tocabas la pelota, hacía un toque cortito y te mataba. Por eso
era explosivo y me hace acordar a Batistuta. Era morrudo, tipo tanque,
con mucha fuerza y polenta, entonces una vez que se mandaba, el defensor
que lo quería parar lo tenía que voltear", a lo que
Antonio Manilo agrega que "era muy veloz y cuando veía un
claro la metía porque era muy goleador". En primera se entendió
a la perfección con Raúl Graziolo, quien le hacía
unos pases que se la dejaba servida, como diciéndole "tomá,
hacelo". Definía con una enorme frialdad en el área
pegándole con las dos piernas. Como todo goleador, había
días que la hinchada lo quería matar, pero agarraba dos
pelotas y hacía un desastre. Ante todo, cuando a alguno de sus
compañeros de aquellos años se le pregunta por él,
todos empiezan afirmando que era un tipo muy generoso, simple y totalmente
transparente.
Luego de jugar 88 partidos y convertir 68 goles con la camiseta de Banfield,
en 1961 fue transferido a Independiente, donde permaneció hasta
1965 inclusive, logrando el campeonato 1963 y ganando la Copa Libertadores
en 1964 y 1965. Fue en 1964, cuando el día de su cumpleaños,
le hizo un gol al Santos de Pelé en el mismísimo Maracaná.
También fue convocado para jugar en la Selección Argentina
en los meses previos al mundial Chile'62, llegando a jugar cinco partidos
amistosos. Continuó su carrera en Uruguay y Chile, hasta que en
1969 comenzó a jugar en los veteranos de Banfield. A fines de 1972,
Valentín Suárez le preguntó si se animaba a volver,
para jugar en Primera B en 1973, por eso jugó algunos partidos
en Reserva, pero el retorno finalmente no se concretó.
Posteriormente dirigió equipos de la fábrica AMAT de Monte
Grande, donde vive, y de la empresa Loma Negra, sucursal Tandil, provincia
de Buenos Aires.
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| La
delantera de 1959: Felix Respuela, Manuel Graziolo, Luis Suárez,
Héctor Scandoli y Rubén Pizarro. |
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