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A
lo largo de la historia de nuestro querido Banfield, hubo muchísimos
futbolistas que solo vistieron la casaca albiverde en solo un puñado
de oportunidades. Nos referimos a aquellos que entraron a la cancha integrando
el primer equipo en no más de cinco oportunidades. Generalmente
son jugadores que no pasaron a la historia por sus actuaciones, pero entre
ellos podemos encontrar verdaderos ídolos, porque hicieron realidad
lo que todos los hinchas del Taladro soñaron alguna vez: jugar
para Banfield.
¿Quién no soñó alguna vez entrar a la cancha
como un jugador más de nuestro equipo? Algunos, no muchos, lo lograron.
Hoy tenemos el caso de Javier Esteban Sanguinetti, que hace más
de una década que es jugador e hincha. Podríamos citar también
a Jorge Florencio González, quien en 1962 reemplazó en dos
partidos a Oscar Calics y debutó en la primera de Banfield cuando
llevando ya 16 años de socio...
En esta ocasión nos referiremos a un arquero que jugó en
la segunda parte de los años cincuenta. Su nombre es Juan José
Guastella, vive en Remedios de Escalada e ingresó a las divisiones
inferiores de Banfield a principios de 1952. Lo llevó el delegado
Juan Damele, que trabajaba en el Club Ferroviario. Hasta pocos meses antes,
era un hincha más. Su padre lo había llevado a ver varios
partidos del equipo de 1951, incluyendo las finales. Recuerda especialmente
la última fecha, cuando el Taladro goleó 5 a 0 a Independiente:
"Terminó el partido y salté el alambrado. Me metí
adentro de la cancha y lo corrí a Ferretti. Le sacamos todo, la
camiseta, las medias y yo me quedé con un botín, que en
una de las tantas mudanzas que hice en estos cincuenta años, lamentablemente
perdí".
Su ídolo, como arquero que era, no podía ser otro que el
tucumano Manuel Graneros: "Era mi ídolo. Lo copiaba en todo.
Adopté de él la forma de tomar la pelota. El nunca daba
rebote porque embolsaba. También tomé de él tirarse
de cabeza a lo loco a los pies del atacante: como tenia Graneros tenia
un cuello muy grande, a veces cuando salía del arco ponía
directamente la cabeza".
Jugar en Banfield, le permitió a Guastella estar cerca de sus ídolos.
"Yo iba a todas las prácticas y como no molestaba, me dejaban
correr al lado de los profesionales. Un día faltó un arquero
y me pusieron. Lo hice bien y me llevaron a primera, aunque como tenía
edad de quinta, había siete arqueros de inferiores arriba mío".
El debut llegó en la 28º fecha del campeonato 1955, ante Argentino
de Quilmes. "Era un pibito", afirma.
Atajó en cuatro oportunidades en 1955 y una vez más en 1956.
Era una época en la que había muchos arqueros suplentes
pero uno solo titular, Graneros, que casi nunca largaba el arco.
Una pintoresca anécdota hizo que Guastella pasara a la historia.
El miércoles 27 de diciembre de 1955, Banfield enfrentó
a Colón en Santa Fe. El Sabalero tenía en sus filas a Eulalio
Gómez, un zaguero central típico del ascenso de la época:
grandote, alto y pura potencia. Como si fuera poco, Gómez se caracterizaba
por la fuerza de su remate. En un momento, Colón tuvo un tiro libre
en la puerta del área grande. Gómez se encargó de
ejecutarlo. Su furibundo remate fue directamente hacia el cuerpo de Guastella,
quien emulando a su ídolo Graneros, le puso el cuerpo al cañonazo
y procuró embolsar la pelota. Pero la fuerza del disparo hizo que
el juvenil arquero fuera introducido dentro del arco con pelota y todo,
cayendo desvanecido sobre la red, por lo que debió ser atendido
por el dolor del pelotazo.
A comienzos de 1957 recibió una oferta de Quilmes y la aceptó,
aunque luego se arrepintió: "Me fui de Banfield porque me
dejé engañar. Como jugué unos campeonatos nocturnos
en Quilmes, me pidieron y me entusiasmaron. Fui y no jugué nunca.
Me equivoqué al irme, porque tenía edad de cuarta. Con Adalberto
Rodríguez casi me voy a San Lorenzo, pero no salió",
recuerda. Entonces se retiró y se dedicó al basquet, donde
fue entrenador de muchos equipos, entre ellos Atlético Monte Grande,
Country Club de Banfield y Talleres de Escalada, llegando incluso a dirigir
a Boca Juniors en la temporada 1988/89.
Actualmente vive en Remedios de Escalada y está muy contento con
la campaña de Banfield en el Clausura 2002.
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