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No
le tocó una buena época para mostrarse. Su caso es el de
los Villamor, los Anglese, los Luisito Suárez, y el de todos aquellos
que quedaron como el jamón de un sándwich en el que los
panes son las generaciones de los equipos de 1951 y 1962. A él
lo tocó jugar en la B en una época de vacas flacas, donde
los problemas políticos internos del Club hacían todo mucho
más difícil.
Raúl Graziolo llegó a Banfield en 1952 y empezó jugando
en Cuarta. Era una división de muy buenos jugadores, pero pocos
llegaron a Primera por la calidad de los que estaban en el primer equipo
y la regularidad que exhibían. Lo suyo era jugar al fútbol:
pisarla, amagar, hacer la pausa, hacer el pase gol. Como afirman quienes
jugaron a su lado, "demasiado jugador para la B". Incluso Ernesto
Duchini le echó el ojo para sumarlo a algunas selecciones juveniles.
Debutó
en Primera División en 1954, cuando en la 23º fecha Antonio
Sastre lo puso contra Huracán con edad de Tercera. La delantera
formó con Norberto Boggio, Raúl Graziolo, Antonio Villamor,
Enresto Alvarez y Julio César Caccia. Una semana después
convirtió su primer gol oficial: lo hizo en cancha de River Plate
al mismísimo Amadeo Carrizo. Pero la suerte del equipo ya estaba
echada y las posibilidades de evitar el descenso eran muy remotas.
Al año siguiente Banfield volvió a la Segunda División
después de una década. Fue un año bravo. Él
era "el creador" del equipo, por lo que debió sufrir
el rigor del ascenso. En un fútbol áspero, donde los equipos
se hacían muy fuertes de locales, donde los arbitrajes eran localistas
y no cuidaban a los habilidosos, terminaba todos los sábados con
las piernas llenas de planchazos. De los primeros años guarda un
especial recuerdo de Gustavo Albella, que defendía a los jugadores
más jóvenes cuando el partido se ponía demasiado
fuerte.
Fueron cinco
las temporadas que Raúl Graziolo jugó en Segunda División
para Banfield. Los jugadores cambiaban. Los presidentes cambiaban. Los
técnicos pasaban. Pero la camiseta número ocho tenía
a Graziolo como único e indiscutible dueño. "Es que
uno con su fútbol, siempre va a llegar. Yo siempre me la mantuve,
nunca cambié", afirma.
En 1958 encontró un socio ideal en el ataque: Luis Suárez.
Es frecuente escuchar a viejos hinchas decir que gran parte del medio
centenar de goles que hizo Luisito Suárez en Banfield se los debió
a sus milimétricos pases gol. "Eran goles compartidos",
dicen. Ambos sobrevivieron a la depuración del plantel que implementó
Valentín Suárez.
Pero
luego de la frustrada campaña de 1959, disgustado con algunos manejos
que Valentín Suárez tenía para con el plantel y el
cuerpo técnico, lo encaró personalmente y le dijo que si
él seguía como presidente del Club prefería irse
a jugar a otro lado. Valentín lo dejó libre y con el pase
en su poder se fue a Lanús, en Primera División.
A mediados
de los sesenta volvió a lucir la verde y blanca, pero en los veteranos
de Banfield. Hoy recuerda las tardes en Peña y Arenales y repite
una y otra vez: "habré jugado en Lanús pero mi club
es Banfield, ese es mi Club". Y los ojos se le ponen rojos de la
emoción.
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FICHA
PERSONAL
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Nombre |
Raúl
Miguel Graziolo. |
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| Año
de nacimiento |
1933 |
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| Lugar |
Quiroga,
partido de 9 de Julio, Provincia de Buenos Aires. |
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| Partidos
en Banfield |
142
(6 en Primera y 136 en Segunda). |
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| Goles
en Banfield |
26
(2 en Primera y 24 en Segunda) |
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| Trayectoria |
Banfield
(desde 1952 en Cuarta hasta 1959), Lanús (1960-1961),
Sarmiento de Junín (1962), Deportivo Morón (1963)
y Almagro (1964). Posteriormente jugó en los Veteranos
de Banfield. |
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| Debut
en Banfield |
1954,
23º fecha, 29 de septiembre, Banfield 2 Huracán
1 - El Taladro formó con:
Cadars; Seijo y Lorenzo; Capparelli, Sergio García y
D'Angelo; Boggio, Graziolo, Villamor, Alvarez y Caccia. DT:
Antonio Sastre. |
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