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Descarga a tierra...
Jueves 21 de Noviembre de 2009. Ocho
y cuarto de la noche. Tengo nervios. Me pregunto por
que, si faltan dos días enteros. Falta mucho para ese
asunto. Hace cuatro días que tengo el vacío en el estómago.
Necesito una descarga. Necesito decir. Quiero decir
que necesito decir. Necesito escribir, hablar en un
papel. No voy a hacer una cronología, no señor. De eso
se ocuparan por un día, a lo sumo dos, los diarios.
Siempre que este asunto salga como espero. Falta mucho,
son cinco noventa, 450 minutos; siete horas y media
de sufrimiento. Tal vez sea menos el sufrimiento y ese
menos puede resultar para cualquier lado. Ansío con
todas las ganas que me permite el corazón que el lado
elegido para que mi sufrimiento sea menor sea la bendita
presea nunca conseguida.
Me dicen:”tenés que disfrutar todo esto”. Sí, lo disfruto,
pero directamente proporcional es mi ansiedad y nerviosismo
a medida que pasan los partidos. A veces, de vuelta
a casa en el Roca, pienso como será el próximo partido.
En ese momento vuelve el vacio a mi estomago y me obligo
a pensar en otra cosa. Irremediablemente debo hacer
el ejercicio tres o cuatro veces en veinte minutos de
viaje. Como puedo estar tranquilo? si a cada paso me
cruzo con alguien que me dice “el sábado les rompen
el culo a los rojos” ó la otra campana “che, el sábado
se les termina el agrande” Que agrande??? De que hablan???
Si la mayoría de los que domingo a domingo vamos a la
cancha no sabemos lo que es estar ahí arriba. Puntear
un campeonato y estar tranqui será fácil para bosteros,
gallinas, cuervos, pero no para nosotros y cuando hablo
de nosotros hablo del equipo y del barrio. El barrio,
claro. Veo el barrio alegre, forrado de verde y blanco.
Lo veo caminar tranquilo y sonriente con dirección de
la Mouriño, la Suarez, la platea. Hoy el barrio va al
Solá y sabe que habrá once tipos que meten como pocas
veces se ha visto. Jugará bien jugara mal, pero el corazón
ira al frente. El barrio, mi barrio, sabe que esta bien
parado en la cancha. Entonces como no irse de vacaciones
por dos horas al Lencho? Por una vez en muchísimo tiempo,
los veo volver a casa, a lo sumo, empardados y sin tristeza.
La tristeza a la que uno se acostumbra cuando las cosas
van mal. Ahí estamos los que sabemos que vamos de abajo.
Los que festejamos cuando les ganamos a los de la vereda
de enfrente, los que gritamos hasta la afonía cuando
le mojamos la oreja a Boca, a River ó los que llevamos
calculadora y radio soldada al oído para ver como van
los demás, no, no los de la punta, los de abajo. Y calculamos,
y maldecimos puntos esquivos y nos esperanzamos en que
el domingo ganaremos con huevo, solo con huevo, porque
el equipo no muestra ni un ápice de futbol o ideas.
Y ahora se me amontonan las palabras y hay una de ellas
que jamás nombrare en todo ese relato porque le tengo
miedo, o demasiado respeto o tal vez muchísimas ganas.
Esa palabra que no se nombra y que se desea como a la
mujer mas hermosa e inteligente, son solamente siete
letras y hoy por hoy el motivo de mis nervios.
- Che, ya está. Banfield gana el campeonato, me lo dijeron
en una charla con un amigo, del primo de la señora que
vende ciruelas en la feria de Villa Ortuzar y que es
pariente de uno de la AFA-
- Está todo arreglado, Banfield debe ganar el torneo,
Duhalde puso plata y quiere ser presidente (De que?
me pregunto.de Argentina? del club? De la AFA?)
La verdad estas afirmaciones me llenan las pelotas,
pero los escucho y los dejo correr, poco me importa
si es un campeonato mediocre y cualquiera sale campeón
“hasta Uds. pueden serlo, equipo de pueblo” como me
dijeron.
A ver si queda claro, no puedo decir que no me importa
si las siete letras se escriben en la vitrina de la
sede (En realidad me encantaría), lo que si puedo decir
es que en este torneo: Manuel se tatuó al taladro en
su corazoncito, los Agustines por primera vez viajaron
a una cancha visitante y salieron, como todos, felices.
Que Gaby sabe más de Fútbol que quince años atrás y
hasta usa camiseta para ir a la cancha!!!. Que mi amigo
hermano –Matu-, mi cuñado –Guiye- y el Pupi (ese tipazo
que recuperé con formato de amigo a fuerza de consolarnos
mutuamente en tanta derrota seguida) formamos una cofradía
en la que sufrimos, reímos, fumamos, rezamos y en estos
tres o cuatro meses hemos aprendido a disfrutar un poquito
de haber salido ilesos de tanta balacera (Hasta hoy
y espero que por cinco fechas mas).
No sé qué será el sábado a la noche. Inimaginable lo
que pasará en el novel estadio. Pero es el comienzo
de cinco noventas (Independiente-Racing-Huracán-Tigre-Boca).
Ojala, después de eso, este asunto salga como quiere
el corazón. Ojala pueda gritar desde las tripas la palabra
prohibida. Pero si eso no pasa, si no se puede, estoy
seguro que este ha sido un semestre maravilloso. Y escribo
esto ahora para que no me digan que hablo con el diario
del lunes. Quizás es un método de descarga, testamento
previo, angustia verbal ó como carajo quieras llamarlo.
No quiero conmover ni tratar de que me entiendas. Solo
quiero sacar un poquito de todo lo que me pasa para
poder tener espacio a otro poco, que seguro me pasará.
Si no se entiende lo que escribo, si es todo amontonado,
si parece ridículo, puede que sea así. No importa.
Ojalá Dios mire al Barrio y Papá Noel cambie el color
de su vestuario por este año solamente. No estaría mal
un verde y blanco para el gordo. El regalo, será eternamente
bien recibido por nosotros.
Saludos.
N 21/11/09 23:15
Nelson Ferreyra

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