Abril, 2008.
En los oídos de los que ya peinamos canas, aún sigue rebotando el recuerdo de aquella voz inconfundible que acompañaba nuestras madrugadas de rebeldía, en algunas ocasiones casi hasta la llegada del amanecer.
Uno de los míticos conductores del Heavy Rock and Pop, entre otros tantos programas, está sentado frente a nuestro grabador, a la espera de que le ejecutemos un nuevo tiro desde los doce pasos.
Ansioso por expeler sus verdades con olor a filosofía barrial ante nuestro micrófono expectante, hoy se encuentra Norberto “Ruso” Verea,
Un completo de jamón y queso, que será devorado de inmediato a manos de nuestro entrevistado y un par de gaseosas nos separan de su gran figura corporal. Este escenario inanimado frente al porteño Estadio Luna Park, será el marco ideal para el diálogo amigable que está a punto de dar inicio...
Por Gustavo Santillán - Rodolfo Morel
-Contanos acerca de tus comienzos…
-Mis comienzos en el periodismo están ligados a que yo vendía discos e iba a todas las radios. Tenía, no solo el look, sino el gusto de un tipo que le encanta la música pesada, aún jugando al fútbol.
-¿Ahí aparece Rock and Pop?
-Primero, en Rock and Pop me ofrecieron producir y musicalizar un programa, a las 48 horas también pensaron que podía conducirlo. Ahí salió la primer aventura que fue el Heavy Rock and Pop. Fue el 1º de mayo de 1990 y desde ahí se dispararon un montón de cosas. Periodísticamente hablando, además de haber hecho notas en el Heavy y haberme encontrado con los tipos que idealicé mirando las revistas, desde Black Sabbath, Sex Pistols, Iron Maiden, los Ramones y todos los que te puedas imaginar. Ni hablemos de Motörhead.
-¿Cómo se liga esto con el fútbol?
-El tema pasa porque yo nunca dejé de ser un jugador de fútbol, aún conduciendo el Heavy Rock and Pop. Por tratarse de un programa que empezaba a las 12 de la noche, yo me vinculaba con el fútbol muy por encima.
-¿Cómo seguiste después de eso?
-Jorge Lanata me invita un día a su programa de entrevistas (La Hora 25) y ahí se da que me pongo a hablar de fútbol y me llegan muchísimos mensajes. Un par de días después, me cuenta que estaba por empezar un programa periodístico muy temprano y que le encantaría que yo sea su columnista de deportes.
-¿El programa era Rompecabezas?
-Si, con Marcelo Zlotogwiazda, Carlos Polimeni y Román Lejtman. Ahí comienza el quiebre periodístico mío y es donde resuelvo tener que convertirme en otra persona, porque además de hablar de deportes tenía que formar parte de una mesa, en la cual había libertad de intervención pero siempre y cuando tuvieras algo para decir. Ahí me cambió todo, era otro público, yo terminaba el Heavy a las 3 de la mañana y a las 6 ya estaba de vuelta en el aire.
-¿Era otro tipo de periodismo?
-Eso me llevó a estar ocupado y preocupado de una manera diferente, aunque siempre estuve ocupado y preocupado por las cosas que pasan, pero cuando estás en ese lugar te cambia completamente la historia.
-¿Cuando dormías?
-A la tarde. El programa de radio terminaba a las 9 de la mañana, desayunaba con el equipo, charlaba del programa, agarraba el auto y me iba a casa a dormir.
En el año ’94 fue una etapa muy dura porque fue el final del proceso de enfermedad de mi padre con el mal de Alzheimer y fue tremendo. Dormía 2 o 3 horas y suplantaba a mi mujer que había acompañado a mi vieja, porque ya era imposible sostener a mi viejo en casa, debido al mal que lo aquejaba. Finalmente murió en el ’95.
-También hiciste otros programas de radio importantes…
-Trabajé en Mitre, La Rocka, en Supernova haciendo El Opio de los Medios, un programa que recuerdo con mucho cariño, volví a laburar con Lanata hace 3 años y ahora que se fue a hacer el diario, me quedé con Reynaldo Sietecase, Romina Manguel, Verónica Castañares y Javier Romero. Estamos 2 horas en radio Del Plata.
-¿En televisión?
-Ahí se da la aparición en televisión, que fue un espaldarazo muy grande, comenté fútbol en América 2 hasta que Torneos se hizo cargo de la transmisión y me fui. Comentaba los 3 partidos: el del jueves con equipos del interior, el sábado a la tarde y el domingo a las 11 de la mañana. Así la gente empezó a conocer a otro tipo, el del pelo largo, el que pasaba heavy metal en la radio, el que aparecía en los programas hablando de rock y el que comentaba fútbol. Mas tarde, en América hice El Pelotazo con Bonadeo, Menotti, Hanglin y Yorlano. Forme parte de Fútbol Prohibido, en Canal 9, hoy casi convertido en un mítico programa porque duró solo siete emisiones bajo la presión de Torneos y Competencias.
También tuve algunas apariciones a nivel actoral-televisivo en Cibersix y R.R.D.T., donde hice de arquero. También hice algunas películas donde me llamaron por esta cara.
-¿Sos periodista?
-Recibido no, jamás en mi vida pensé estar ni en el periodismo, ni en televisión ni en la radio.
-¿Porqué te respetan?
-Periodísticamente hablando, siento que me gané el respeto del hincha porque este cree que hablo lo que me pasa por la cabeza, lo que veo y no lo que dicen todos. También me gané el respeto de los futbolistas que podrán estar más o menos de acuerdo conmigo, pero saben que no hablo boludeces, ni soy parte del circo y fundamentalmente no obedezco a ninguno de los “jefes mediáticos”.
-¿Que opinás de ese tema?
-Eso es lo más terrible del monopolio, que monopoliza mensajes. Los mismos tipos que te hablan del nivel periodístico son los que no permiten y trabajan para los que no permiten que vos lleves tu camarita a un partido. Son los mismos tipos que si vos no estás con ellos no te dan una imagen para que vos puedas tener un programa de cable, porque las imágenes son todas de ellos. Son los mismos que por otro lado se unieron a un mensaje nefasto y las consecuencias de esto es lo que tenemos hoy, entre muchas otras cosas, con la violencia. Perece que el que gana es el que manda, el que pierde no existe o el segundo es un imbécil.
Son los tipos que hablaron de trabajo y en su vida se pusieron un pantalón corto o los que denostaron a ciertos entrenadores, los trataron de vagos y en su vida dirigieron un equipo de fútbol. Son los tipos que depende como le caiga en gracia el entrenador y depende del nivel de genuflexión de esos entrenadores para con ellos, los castigan menos que a otros. Eso es parte del monopolio y del juego al que está sometida la gente y lo que es peor, la masa tarada y obnubilada está en un pozo, por eso vemos los espectáculos que vemos porque nadie pretende ver un mejor espectáculo, si lo único que interesa es ganar, entonces vemos lo que vemos.
-Parece que todo es posible mientras se den los resultados…
-El fútbol ha permitido que muchos crean que bajo el resultado todo es posible, en la Argentina se usaron la camiseta, los colores y el prestigio de la Selección, por futbolistas que usaron esos colores para hacer trampa, te puedo nombrar a Sívori o para envenenar a un colega, digo envenenar pero puede ser drogarlo, y todo pasa de largo porque es el mensaje reinante.
-¿Y el tema de la violencia?
-En el Mundial ’86 y puedo nombrar cualquier otro, las barras bravas viajaban financiadas por los futbolistas, los dirigentes y el mismo cuerpo técnico y sin embargo cuando se cagaron a trompadas con los ingleses y les robaron banderas, acá las notas eran de color. El Tula pasó a tocar el bombo, no solo para los peronistas, sino a alegrar fiestas de políticos. ¿Cómo querés que hoy no haya una barra brava organizada? Una barra que someta a los dirigentes, que pida cada vez más dinero, que ejerza más presión y coacción sobre ellos, si los dirigentes han entregado todo. Entregaron sus propios clubes, por eso los clubes están fundidos esperando la dádiva de la AFA, porque la caja la maneja la AFA, la Selección es rica y los clubes son pobres. Están todos esperando en la miseria para ver si bajo mi conducción consigo un Campeonato.
-¿Hay complicidad de los clubes?
-Por ejemplo, está bárbaro cuando Sensini dice: “estos jugadores acaban de jugar hace 72 horas y bajo una presión tremenda soportan otro partido”, pero no dice que contra Arsenal los hicieron jugar un sábado a las dos de la tarde. Porque Sensini, como los dirigentes de Estudiantes que no pelearon por no jugar un sábado a las dos de la tarde para no mostrar un acto de rebeldía, o por no decir basta, porque como están jugando la Copa Libertadores les puede tocar un árbitro que les cabecee los tiros de esquina en su arco. Entonces, estos grados de complicidad son parte de la basura que va manejando el negocio y que hizo crecer todo esto. Y el hincha, si gana se agarra los huevos y te carga, si pierde grita y te pide “denunciá hijo de puta, que a nosotros nos cagan”.
-¿Esta situación se puede cambiar?
-Yo me levanto todos los días ¿Cómo no voy a tener esperanza? No se si lo voy a ver, hay un problema muy grande que tiene que ver con hasta donde la miseria humana se refleja en estos casos y hasta donde la crueldad y la vileza del dinero ofrecen la posibilidad de instalación, porque el periodismo es una muestra acabada ¡He visto cada personaje darse vuelta por un auto alemán! ¡Cada cosa vi hacer!
-¿Qué opinión te merecen estos personajes?
-En un punto puedo entenderlos, pero en definitiva me dan lástima.
-No es solo una cuestión de dinero…
-No, si a los cabeza de todo esto, los han hecho millonarios.
-¿Y porque siguen entonces?
-Porque una vez que estás en esta rueda no podes salir, no es tan fácil.
Aparte ¿Cómo se hace para cambiar un discurso cuando vos avalaste todo el tiempo estas cosas? Cuando no denunciaste lo que tendrías que haber denunciado ¿Cómo hago para creerle ahora a Niembro en su disputa con Basile? Está enojado porque no le da notas exclusivas a él, pero también Basile se tiene que hacer cargo de esta disputa porque en un momento dado se sentó en esa especie de “mesa de los galanes” y no peleaba por nada. Si vos jugaste ese juego hacete cargo.
-Tenemos varios ejemplos para citar…
-Es igual a lo que hace Caruso Lombardi. Cuando gana, es esto que vimos después del clásico rosarino, porque ve un cable y lo corre diciendo “¡acá hay un micrófono y una cámara!”, pero él se autoproclama “sí soy mediático ¿y que?”, nada, te lo agradezco Caruso, pero tenés que saber cual es el juego mediático cuando te critican, porque salís a llorar como loco por los árbitros o por esto o por aquello.
Otro caso es Ramón Díaz, con el cual me unen muchas más cosas de las que me separan, pero el no se puede enojar con la prensa, porque la prensa lo está esperando porque dicen: “que suerte dirige Ramón que es un personaje bárbaro para lo medios”.
-¿Se desvirtúo el sentido del espectáculo?
-El show dejó de ser el partido de fútbol, porque le dijeron a la gente que el espectáculo eran ellos, entonces, dicen: “lo termino cuando yo quiero”. Después les dijeron que los personajes del fútbol son fundamentales, pero los personajes reales son los jugadores, no los entrenadores.
Los jugadores no tienen ningún lugar de pertenencia, si los venden como pantalones, como lo que declaró Lucas Licht en la contratapa de Ole “…vos te crees que yo voy a pertenecer a algo, si se que soy moneda de cambio y encima de la peor manera, porque los dirigentes se llevan plata que tendría que ser mía asociados con los empresarios…”
-¿Criticas a los jugadores?
-Yo critico a los jugadores desde otro lugar, por ejemplo, no te beses 40 camisetas, no esquives a tus compañeros cuando te van a abrazar para hacer la seña de que tu mujer está embarazada o para besarte el anillo o levantarte una remera que diga alguna frase, a mi que me importa. Hay cosas que son fundamentales y elementales en esto, todo eso que está ligado a lo ético, a la condición de vida, como manejarla, como llevarla a la práctica son las cosas que se han perdido, por ende está el resquebrajamiento que uno ve en la cancha. Por ejemplo “a estos putos les tenemos que ganar”, después, el que grita esto en la puerta de una discoteca dice que lo discriminan. Entramos a la Bombonera gritando “somos la mitad más uno de Bolivia y Paraguay”, pero decimos “me tratan de negro”.
-¿Esta todo mezclado?
-Vivimos en un quilombo muy grande y hay pocas referencias para ayudarnos a ir saliendo de esos muchos quilombos internos que tenemos con nosotros mismos. Hay muchas cosas en las cuales hoy hay que cambiar en serio, para evidenciar que tenemos una falta de conducta que nos ayude a mejorar. Nosotros vamos a la cancha con toda la intención de ver un partido de fútbol y creemos en eso. Ahora donde empiezan a perder decimos: “¿No ves? Estos van para atrás, son unos hijos de puta”, yo no podría pagar una entrada para ver a gente que se puede vender.
-¿La gente se da cuenta de lo que está pasando con el fútbol?
-La gente sabe, porque te lo dicen con fehaciente credibilidad, que hay partidos que te los manejan desde la AFA y que la dirigencia tiene que andar bien porque sino te bajan el pulgar ¿Cómo seguís con esto vos? Porque todavía Cvitanich la pone al lado del palo, porque aparece un zurdito nuevo que tira buenos centros, porque crees en el despliegue del “Negro” Quinteros o porque el Laucha sigue siendo un símbolo, estas cosas son las únicas que motivan. Hoy te jugás la vida en una cancha y cualquier boludo te la quita, ya es caro ir a la cancha, pero mucho más caro es perderla. Esas cosas son la que me llevan a pensar y repensar todo el tiempo.
-¿Irías a la cancha con tu hijo?
-No lo se porque no tengo hijos. Pero hasta mi vieja va sola a la cancha y tiene 80 años.
-¿No tenés miedo por ella?
-Les voy a contar una cosa para que me entiendan, mi vieja se infartó al otro día que Independiente salió campeón. A los 11 o 12 días después de terapia intensiva, de terapia intermedia, de haber sido punzada pulmonarmente y de haber sufrido todo el proceso de un infarto muy grande, quedó impecable y dormimos de vuelta en casa. Al día siguiente, estuvimos juntos todo el día y le dije: ”mami ¿lo mejor que te puede pasar es morirte en una cancha, no?”. Ella es socia trescientos y pico de Independiente, fue representante de socios durante 50 años y tiene un aval político de militancia en el Club de toda la vida. Bueno, la respuesta fue con una sonrisa afirmativa y yo le dije “morite en una cancha pero de vieja, no te mueras por este fútbol”.
-¿Crees que tuviste suerte?
-Si tuve suerte porque empecé en Rock and Pop en una etapa en la cual la Argentina permitía que nos creyéramos que le íbamos a empatar a los europeos y a los yankees. Empecé en la etapa en la cual el rock pesado empezó a ser más respetado y si bien yo puedo hacerme cargo que mucha culpa a favor de eso la tuvimos con los que hicimos el programa, porque la difusión de esa música sirvió para que mucha gente que nunca se le hubiera ocurrido escucharla la escuchara y dijera “puta, que lindo”, también tuve la suerte de cruzarme con tipos como Lanata, Diego Bonadeo o Menotti
-¿A quién podes citar como compañero de pensamientos?
-Es difícil porque no están en los lugares de privilegio, los lugares de privilegio te van consumiendo, te van tarando, tenés siempre a los provocadores al lado.
-También están los que te tientan…
-Hay que pensar que si salís en televisión recibís cartas de amor, la gente está loca. Yo cuando era pibe sacaba a bailar con un revolver, miren la cara que tengo. La gente te grita genio, maestro, hay que tener mucho cuidado con eso, pero hay que tratar de ver las cosas diferentes.
Ezequiel Fernandez Moores es un periodista al que yo respeto mucho, el viejo Bonadeo es otro fenómeno, Gonzalo Bonadeo está ahí adentro pero no para de decir cosas.
-De los otros ni hablar…
-Juegan el juego que ellos creen que le conviene, viven mejor, están, se estacionan siempre en el mismo lugar y después tienen un discurso reinante que se les cae a pedazos porque con solo mirar el fútbol de hoy te das cuenta. La idea es ganar como sea, no importa el espectáculo, la gente se va feliz igual si gana 1 a 0 con un gol sobre la hora.
Fíjense que nivel de preguntas que hay o que nivel de discusión futbolística hay hoy en día, la gente está más interesada por como son los calzones de Assman que en otra cosa, me parece vergonzoso.
-Contanos alguna anécdota referida a Banfield…
-No voy a dejar pasar esta oportunidad para nombrar a la familia de Rubén Cestaro que yo lo conozco como Nito y que se casó con una vecina de Gerli, Mirta, y que tuvieron dos hijos fanáticos de Banfield como él, que viven allí y mi relación con Banfield más allá de ellos es que yo jugué muchas veces en inferiores contra Banfield.
En el año 1980 me tocó ir a la cancha de Banfield con Deportivo Español en un partido inolvidable porque era en el barro y yo venía de un desgarro que me había tenido como 4 meses parado. Me hicieron 4 goles y fui un desastre porque no podía ni mover las piernas, no fue un grato recuerdo pero fue inolvidable aquella tarde en el Florencio Sola.
Después descendieron y me tocó enfrentarlos en Primera B, era el año 1982 y los dirigía el “Bambino” Veira. En cancha de Talleres empatamos 1 a 1 y me hizo el gol Monteccelo pero antes le había sacado un cabezazo bárbaro.
-¿Hace mucho que no vas para Banfield?
-La última vez, que lo encontré al “Gato” Gaudio debe haber sido en el 2003. Fui con el “Negro” Clausen y un par de amigos más. Creo que fue empate en un partido horrible, a Independiente lo dirigía Gallego y a ustedes el “Gordo” Garisto, que es gran amigo de mi familia. (Nota de Redacción: el partido al que hace referencia es el 2-1 a favor de Banfield con goles de Garrafa y Lujambio, partido con el cual evitamos la promoción).
Ha transcurrido más de una hora desde que comenzamos esta charla y el sándwich de jamón, queso, lechuga y tomate ha desaparecido por completo.
El improvisado almuerzo le servirá al “Ruso” para poder llegar hasta la hora de la cena con un poco más de tranquilidad. Emprende un nuevo viaje en subte hacia Radio Del Plata, donde otro micrófono abierto lo está aguardando, una vez más, con especial atención.
Nosotros retornamos con el placer de haber cumplimentado una nueva misión, mientras la entrevista ya descansa en la memoria de una máquina, es por eso, que regresamos en un tren que nos depositará a los empujones nuevamente en nuestra querida ciudad de Banfield…
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