Lo estuvimos buscando hasta localizarlo. Es difícil seguirle el rastro, aunque no se muestra tan escurridizo como en una cancha de fútbol.
Está de nuevo entre su gente, justamente en el club de barrio donde aprendió a patear sus primeras pelotas cuando aún era un niño.
Allí, no era el número 7 del Campeón Mexicano, ni el atrevido que le tiró un sombrero a Comizzo para anotar el cuarto tanto en una goleada histórica, ahí era simplemente el “Lorito”.
Walter Jiménez, está de paso por Banfield disfrutando de sus vacaciones, y en el medio del homenaje que le hicieron los que lo conocen desde siempre, habló con nosotros para contarnos acerca de su pasado, presente y futuro.
Por Gustavo Santillán - Rodolfo Morel
-Primero que nada, te queremos felicitar por el Campeonato que acabas de conseguir con el Santos Laguna…
-Bueno, muchas gracias, estoy muy contento.
-¿Qué balance podés hacer desde tu llegada a México?
-Creo que es muy positivo, ya hace cinco años que estoy en México y he pasado por buenas y malas, aunque creo que fueron más las positivas que las negativas y más aún si tenemos en cuenta que estoy terminando este torneo con un Campeonato y por eso estoy muy contento.
-Jugaste casi todos los partidos de este Campeonato…
-Si, empecé jugando los primeros partidos, me perdí tres por lesión y cuando pude volver seguí jugando. Así que los partidos que me perdí de este Campeonato fueron solo por una lesión.
-¿Y antes?
-A los largo de estos cinco años me perdí algunos partidos por circunstancias del juego, ya que tuve algunas expulsiones. Por suerte esta lesión que les contaba antes fue la única que tuve.
-¿Te adaptaste rápidamente?
-Si, México es muy complicado. Si no te adaptás en los primeros meses sabés que estás con un pie de nuevo en la Argentina. En ese sentido, son muy exigentes con los extranjeros. Ya en el primer torneo que jugué no me costó casi nada adaptarme, así que eso es lo que me hizo estar hace tanto tiempo allá.
-Además, tenés la compañía de tu familia…
-Si, estoy con mi señora y mi hijo. Pronto llegará el segundo que está en camino. La verdad, estoy muy contento y haciendo una vida linda allá.
-¿Venís seguido?
-Vuelvo cada seis meses.
-¿Hasta cuando estás en Argentina?
-Vine poco tiempo, me quedo hasta el 20 de junio.
-¿Cómo ves la ciudad de Banfield?
-Siempre está igual, por ahí progresó un poco en los barrios donde uno se mueve. También veo que los precios subieron un poco, pero todo está igual que cuando me fui.
-¿Qué es lo que más se extraña?
-Se extraña mucho a la familia, pero hoy somos concientes que nuestro futuro está allá y la diferencia la vamos a hacer ahí, así que eso es un consuelo.
-¿Podés seguir los partidos de Banfield desde México?
-La verdad, no puedo ver los partidos pero sigo todos los resultados y sí miro Fútbol de Primera. Siempre trato de mirar a todos los equipos en que jugué, pero sobre todo a Banfield que me dio la oportunidad de ir a jugar al exterior.
-Sabemos que todavía tenés mucho para dar en el fútbol internacional ¿Te gustaría volver a Banfield en algún momento?
-Uno siempre quiere volver a la Argentina, pero hoy por hoy no está pensado porque estamos muy bien en México. Tengo contrato por un año más en Santos Laguna y después se verá si aparece otro equipo o seguiré allí, pero esto se evaluará recién el año que viene.
-Hiciste algunos goles importantes con nuestra camiseta ¿Cuál es el que más recordás?
-Me quedó muy grabado un gol a Talleres de Córdoba, cuando ganamos 1 a 0 y nos salvamos del descenso y más tarde de la promoción, ese es un gol que me marcó. El de River, el de Boca, el de Independiente, son goles importantes para mi carrera y fueron fundamentales para el equipo, por eso siempre estoy agradecido a este Club.
-Hay algo que le quieras decir a la gente de Banfield…
-Si, lo mismo de siempre, que sigan apoyando al equipo y que yo tengo mi corazón acá, porque me tocó jugar tranquilo porque la gente siempre me trató muy bien.
El asado ya salió de la parrilla y aguarda en un plato blanco la llegada del agasajado.
Nuestro grabador se apaga, las fotos de rigor son muy rápidas, mientras el humo que invade la cancha pasa inadvertido entre las nuevas promesas que continúan gritando goles ante un arco solitario. En el buffet abundan las carcajadas, los abrazos espontáneos, los apretones de manos y los besos sinceros.
El murmullo va desapareciendo lentamente ante cada nuevo paso entre la oscuridad de una noche helada. El “Lorito” por fin se pudo sentar a la mesa para inmortalizar una vez más esas anécdotas tantas veces contadas.
Mientras tanto nosotros aguardamos agazapados ante un nuevo llamado que nos haga salir en la búsqueda de alguna otra personalidad para entrevistar, pero solo con la condición de que hable de nuestro amado Club Atlético Banfield.
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